El hombre que Buscó a Dios y lo Encontró

Pator180Lectura Biblica:

Luc 19:1  Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.

Luc 19:2  Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico.

Luc 19:3  Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura.

Luc 19:4  Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.

Luc 19:5  Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: —Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.

Luc 19:6  Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa.

Luc 19:7  Al ver esto, todos empezaron a murmurar: «Ha ido a hospedarse con un pecador.»

Luc 19:8  Pero Zaqueo dijo resueltamente: —Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.

Luc 19:9  —Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que éste también es hijo de Abraham.

Luc 19:10  Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

¿Quién era Zaqueo?

Su nombre significa “puro”, deriva del nombre hebreo Zacarías, que significa “Dios se acuerda”. Lastimosamente, Zaqueo no era muy puro, al menos, ante los ojos del pueblo. Pero Dios sabía quién era en realidad Zaqueo,

 Luc 19:2  Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico.

  • Zaqueo era publicano; es decir, cobrador de impuestos. Trabajaba para el imperio romano, era, en términos modernos, “un traidor de la patria”. Zaqueo era odiado por sus contemporáneos, y su familia también (v. 2).
  • Zaqueo era el Jefe de los Cobradores de Impuetos, o sea, doblemente odiado (v. 2).
  • Zaqueo era también rico, no un simple acaudalado, sino, como lo manifiestan algunas versiones bíblicas, “extremadamente rico”. Por esto, era triplemente odiado (v. 2).
  • Incluso, los judíos no lo consideraban un hijo de Abraham; es decir, no lo consideraban israelita, sino gentil. Esto era lo peor para un judío (v. 7 y 9).

Luc 19:7  Al ver esto, todos empezaron a murmurar: «Ha ido a hospedarse con un pecador.»

Luc 19:8  Pero Zaqueo dijo resueltamente: —Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.

Por si fuera poco, este hombre era bajo de estatura, se trata pues de un hombre que posiblemente sufría de “enanismo”, lo cual lo limitaba en muchos aspectos, además de recibir las burlas y marginación de las sociedad.

¿Qué aprendemos de esta Historia?

1.- BUSCAR A DIOS. Zaqueo era un hombre en búsqueda, (v. 3).

Luc 19:3  Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura.

Es decir, a pesar de tener muchos recursos económicos, posesiones, influencias en el gobierno, propiedades y acciones en el comercio; Zaqueo se encontraba vacío, no era del todo feliz. Era un peregrino en búsqueda de la felicidad. Al enterarse de la presencia de Jesús, procuró verlo porque en lo más profundo de su corazón, sabía que sólo Dios podía llenra ese vacío en su corazón.

2.- DESACOMODARSE. Zaqueo subió a un árbol, (v. 4).

Luc 19:4  Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.

Zaqueo, movido por este motivo, talves de curiosidad, deseaba ver a Cristo; pero dos obstáculos se interponían en el camino: el primero, había una gran muchedumbre de personas y le resultaba imposible acercarse al Salvador; y el segundo, era tan chaparro de estatura que no tenía la menor esperanza de poder verle por sobre las cabezas de las otras personas. ¿Qué hizo entonces? Él hizo lo mismo que algunos muchachos estaban haciendo; pues los muchachos de esa época eran sin duda igual que los muchachos de nuestro tiempo, que se trepaban a las ramas de árboles para mirar a Jesús cuando pasara.

Aunque Zaqueo ya era un hombre mayor, se sube a un árbol y allí se acomoda en medio de los muchachos. Los niños sienten demasiado temor de este viejo publicano severo, temido también por los propios padres de ellos, como para empujarlo al suelo o causarle cualquier tipo de inconveniencia.

No era apropiado que un noble, un rico realizara tal proeza, eso no correspondía. Se podía esperar que un muchacho o alguien pobre hiciera tal, pero que un hombre rico se arrimara a un árbol, ¡absurdo!.

Sin embargo, Zaqueo nos enseña que para buscar a Dios debemos desacomodarnos, ajustar nuestras agendas y prioridades a Dios, y nunca al contrario. Somos nosotros quienes debemos hacer el esfuerzo para acercarnos a Dios, somos nosotros quienes debemos hacer cambios radicales en nuestra conducta, no importando lo que los demás piensen u opinen.

3.- HUMILLARSE. Zaqueo debía bajar del árbol, “Zaqueo, apúrate (baja en seguida de alli)…” (v. 5).

Luc 19:5  Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: —Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.

Esto nos enseña que, por más ricos que seamos, o por más infleuncia que tengamos, o por más importantes que creamos ser, somos nosotros quienes debemos bajar a los pies del Maestro, somos nosotros quienes debemos mirar hacia arriba, en busca de ayuda divina, y NO Jesús quien debe  hacerlo. Necesitamos de Él, no Él de nosotros. Así que, bajemos del árbol, bajemos de las nubes, no nos creamos tan importantes, no nos sintamos tan autosuficientes y poderosos, es tiempo de bajar de nuestras alturas y humillarnos ante Dios.

4ª Lección: INTIMIDAD. Zaqueo se pone feliz de que el Maestro vaya a su casa, “…Porque hoy voy a quedarme en tu casa” (v. 5).

Jesús quiere intimar con nosotros. A él no le agradan las multitudes, pero ama a las personas.

Bien lo dijo en Apocalipsis 3:20, “He aquí Yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye Mi voz y abre la puerta, Yo entraré y cenaré con él y él Conmigo”.

Zaqueo se puso feliz de recibir a Jesús en su casa.

Nótese que no puso excusas, tan características en personas que se creen importantes: No tengo tiempo Jesús, ¿puedes venir la próxima semana, quizás el miércoles a las 8 p.m.?

Tampoco dijo, “perdóname Jesús, pero ya tenía un compromiso previo, tendrá que ser en otra ocasión”.

Tampoco oímos a Zaqueo decir, “lo siento Jesús, pero tengo mucho trabajo, dejémoslo para otra ocasión”.

La reacción de este hombrecito es digna de imitar: “Se puso feliz de recibir al Maestro en su casa”.

Ante esto es válido preguntarnos, ¿es Jesús el centro de nuestras vidas, o es un punto más en nuestra agenda de actividades? ¿Es Jesús mi felicidad, o es una carga que deseamos evitar?.

5.-  CONVERSIÓN. Zaqueo decide cambiar de vida, de ladrón a dador,  (v. 8).

Luc 19:8  Pero Zaqueo dijo resueltamente: —Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea. 

Cuando un hombre o una mujer buscan genuinamente a Dios, y cuando Dios en su misericordia decide visitar a los hombres, la vida de las personas ya no son las mismas, no pueden ser las mismas. Dios cambia, transforma, regenera, siempre para bien.

Dios, a lo malo hace bueno, al perdido lo rescata, al pecador lo perdona, al que tiene una vida libertina lo encamina a una vida de santidad.

En este caso, vemos una transformación total en la vida de Zaqueo. Él reconoce que ha hecho fortuna a costa de la explotación, humillación y el engaño, su cambio consiste en beneficiar a quienes ha explotado.

6ª Lección: DIGNIFICACIÓN. Zaqueo, quien había sido marginado como un gentil, es reintegrado a la familia celestial, (v. 9).

Luc 19:9  —Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que éste también es hijo de Abraham. 

El relato nos enseña que sólo Cristo es capaz no sólo de redimir al pecador, sino de dignificarlo; es decir, hacerle sentir que vale y que importa para Dios, y por tanto, para los hombres. Zaqueo había sido marginado por los judíos, pero Cristo declara delante de todos: “Éste ha mostrado ser más judío que todos ustedes juntos”.

Conclusión.

La palabra de Dios nos enseña hoy atraves de este relato tres cosas:

1) Todos debemos Buscar a Dios,

Dice la palabra:

Isa 55:6  Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano. 

Isa 55:7  Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de él recibirá misericordia. 

Isa 55:8  «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos —afirma el Señor—. 

para  esto debemos

2)Desacomodarnos. Salir del confort y acudir en busca de Dios. Somos nosotros los que necesitamos de El. Su mano siempre esta extendida.

Pro 8:17  A los que me aman, les correspondo; a los que me buscan, me doy a conocer.

y

3) Humillarnos. 

2Cr 7:14  si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.

Si hacemos esto, llamaremos la atención del Padre Celestial quien querrá tenerL

1) Intimidad con nosotros, lo cual provocará en nosotros una genuina

2) Conversión que a su vez nos

3) Dignificará.

Recuerda que tenemos tres llamados:

1 A La salvación. Si ya la tienes no te conformes con ella.

2 A La Santidad. El Señor dice: Apartese de Iniquidad todo aquel que invoca el nombre del Señor. El Señor quiere habitar en ti y en mi, pero para eso hay que apartarse del pecado.

3 Al Servicio. La palbra dice que en el reino de los cielos al que pertencemos, mayor es el que sirve que el que es servido. Ya te apuntaste para servir al Senor?. Si ya fuiste a un encuentro, ya has ido a servir?. O esta ya en algun area de servicio en el lugar donde te congregas?.

Son tres llamados. Todos tres hay que cumplirlos y Zaqueo estuvo dispuesto a hacerlo. Estas tu dispuesto?. Medita en esto y acepta ese llamado de Jesús: Ven pronto, Maria, pedro, Juan, Josefa, jose, gerardo como quiera que te llames…baja de alli quiero ir a tu casa HOY.

Espero que esta enseñanza haya tocado tu corazon y te inspire, asi como Zaqueo, a buscar a Jesus con ansiedad.

Dios te Bendiga!