Una reflexion que nos enseña que estar inscrito en el libro de la vida debe ser nuestro verdadero gozo, el cual se logra a traves de una verdadera identidad en Cristo y la perseverancia en el caminar cristiano hasta el final.

“Mas no os regocijéis en esto de que los espíritus se os sujetan; antes regocijaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”. Lucas 10:20  (RV60)

El mundo en que vivimos está lleno de religiones y cada una de ellas promete tener la verdad absoluta sobre el destino eterno de sus fieles.  Todas ellas te dicen que debes hacer y que no debes hacer para alcanzar la felicidad y una mejor vida en la eternidad. Si es que acaso creen en la eternidad.

Curiosamente pocos enseñan, y aun las religiones llamadas cristianas, acerca de lo que se debe hacer para asegurar que nuestros nombres estén escritos en el cielo.

Los cristianos nos enfocamos en hacer buenas obras, en adquirir  conocimiento de Dios, en tener el poder de Dios por su espíritu para hacer grandes cosas, y efectivamente lo logramos. Pero, será que haciendo y logrando esto garantizamos que nuestros nombres estén escritos en el Cielo?.

Por la palabra de Dios sabemos que no es por nuestra fuerza sino por el poder de Dios que hacemos las cosas. Todo el crédito y la gloria le pertenece a Dios (Isaias 42:8). Nosotros podemos hacer cosas maravillosas con el poder que le pertenece al Espíritu Santo. Pero, solo por el honor y poder de su palabra (Isaias 55:11), y amor a los perdidos es que Dios nos usa a nosotros aunque muchas veces seamos indignos. Haciendo esto somos vasos útiles, pero también podemos ser vasos desechables por caer en la iniquidad sin importar lo que hayamos hecho en su nombre (Mateo 7:21-23).

Dice la palabra que los primeros serán postreros, y los postreros, primeros (Mateo 20:16). También dice que el reino de los cielos se hace fuerte y ..”solo la gente valiente y decidida logra formar parte de él” (Mateo 11:12),  que “…. el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13),  y además que sin santidad nadie vera al Señor (Heb 12:14)

Para que nuestros nombres estén escritos en el reino de los cielos, debemos enfocarnos no en nuestras obras sino en el Señor de las obras, no en las almas sino en el Señor de las almas, no en nuestra justicia sino en el Señor de la justicia, no en nuestras misericordias sino en el Señor de las misericordias. No en nuestras fuerzas sino en el Señor de la fuerza y el poder, no en nuestra gloria sino en la gloria del Creador. Dios quiere que nuestra mirada este siempre en El (Heb 12:2).

Hablando a los Cristianos de la Iglesia en Laodicea, Jesucristo dijo en Apoc. 3:5  “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida”. Esto quiere decir que estar inscrito en el libro de la vida define nuestro destino eterno y que existe el riesgo de ser borrados de allí. Esto seria fatal porque como dice  Apoc. 20:15 :  Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fué lanzado al lago de fuego. 

Para no ser borrados de ese gran libro, debemos andar como hijos de luz (Efesios 5:1-20). Esto no se logra con obras humanas, o de cuanto hacemos o que hacemos, sino quienes somos verdaderamente en Cristo.  Si somos obedientes, que caminamos en amor, en perdón y en santidad, siendo sus siervos fieles, valientes, y perseverantes en la fé hasta el final (Mateo 24:13),  no cabe duda que nuestros nombres quedarán allí inscritos con tinta imborrable en el libro de la vida para siempre. Este debe ser nuestro Verdadero Gozo!

“….el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida logra formar parte de él”. Mateo 11:12  (Version TLA)

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